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Texto íntegro de entrevista realizada para la revista ESTRATEGIAS DE INVERSION, publicada en el número de Noviembre de 2010:

En tiempos de crisis, ¿cómo están gestionando los grandes patrimonios su cartera?

La crisis financiera que hemos vivido y que aun está presente ha hecho que los grandes patrimonios se hayan vuelto más conservadores y cautelosos. Se conforman con ganar menos a cambio de no perder. Clientes con los que hace tres años me reunía cada mes y medio, ahora lo hago, de media, cada veinticinco días. Los contactos telefónicos también son mucho más habituales. Se involucran más en la gestión de sus fortunas.
Durante este año, el exceso de liquidez se ha dirigido a depósitos remunerados, y a renta fija soberana y de empresas de máxima calificación. Poco a poco van entrando en renta variable, en mi caso, dando mayor importancia al mercado doméstico con inversiones en sociedades del Ibex con buena rentabilidad por dividendo, seguidas de empresas europeas y una parte residual en economías emergentes.
 

¿Cuáles están siendo los cambios más significativos a la hora de dirigir su dinero?

Como he apuntado anteriormente, están más involucrados en la gestión de sus patrimonios. Si hace un tiempo veía una oportunidad de inversión interesante para un cliente concreto, bastaba una llamada telefónica para exponerla y cerrarla o no. Ahora es necesaria una cita en la que desgranar la inversión, mirar con lupa todas las ventajas y las posibles pérdidas. Preguntan sobre la solvencia del emisor, plazo estimado de generación de plusvalías y especialmente por las pérdidas que podrían soportar. En las inversiones más agresivas, por la fiscalidad vigente, prefieren ganar menos e ir cerrando posiciones. Si antes yo proponía y los clientes aceptaban o no, ahora nos repartimos la carga y son ellos los que, en parte, me piden determinados tipos de productos o inversiones.

¿Ram Bhavnani o Amancio Ortega, entre otros no huyen de la deuda pública? ¿Merece la pena asumir el riesgo que están mostrando en los últimos meses por la rentabilidad que ofrecen?

Me pregunta Ud. por dos grandes inversores, con unas inversiones muy diversificadas y con mucha experiencia. Inversores que han soportado otras crisis, aunque no como esta. No huyen de la Deuda Pública, pero tampoco lo hacen de la Renta Variable. Creo recordar que hace poco leí que el Sr. Ram Bhavnani también tiene depósitos de alta remuneración y ambos tienen una considerable cartera de renta variable, el primero en Banco Popular y, el segundo, en Inditex. Quiero decir con esto que lo importante es diversificar. Es verdad que se ha hablado de que la próxima “burbuja” podría ser la de la Deuda Soberana, pero poco a poco esta opinión, que considero mal intencionada, ha ido perdiendo fuelle. No pienso que sea una mala inversión ni que se esté asumiendo un riesgo excesivo. Estoy convencido de que, al menos con la Deuda del Reino de España, no habrá ningún problema en los vencimientos.

¿Cuál sería la mejor alternativa en estos momentos?

Para cada cliente hay una mejor alternativa dependiendo de su perfil de riesgo, horizonte temporal, de sus conocimientos, expectativas o simplemente por sus preferencias. Conocí a un señor que se negaba a invertir en el mercado francés por su aversión hacia el país vecino. Hablar de una mejor alternativa a nivel general me parecería una osadía, si bien para mí, la renta variable es siempre la mejor opción.

SICAVS, cómo funcionan y cuáles son las principales características así como de las ventajas que gozan.

La SICAV es uno de los vehículos de inversión favorito de los grandes patrimonios. Son sociedades anónimas con unos requisitos y tributación diferenciadores.
En cuanto a los requisitos, el capital social mínimo para su constitución es de 2,4 millones de euros. Según datos de la CNMV un 90% están entre esta cantidad y los 3 millones. Debe tener un mínimo de 100 accionistas. En su mayor parte para llegar a este número se tira de hombre de paja, conocidos actualmente por “mariachis” que ostentan una sola acción, estando el resto en manos de la persona (s) o grupo familiar constituyente de la sociedad. Están bajo la supervisión de la CNMV, deben auditarse anualmente, publicar cuentas anuales, informes trimestrales, composición de la cartera, hacer frente, entre otros gastos, al canon de Bolsa, etc.
Por su parte, la tributación especial a la que están sometidas estas sociedades es lo que ha favorecido su desarrollo. La sicav tributa por los beneficios a un tipo reducido del 1% y sus accionistas difieren el pago de impuestos hasta el momento de hacer efectiva la venta de acciones. Tributando al tipo del 19% hasta los primeros 6.000 euros de plusvalía y al 21% por el resto.
Actualmente hay inscritas y en funcionamiento, según el registro de la CNMV, 3160 sicavs, 24 en proceso de liquidación. Tenemos prácticamente el mismo número de sicavs que hace 5 años.
Las sicavs, como las conocemos hoy, toman relevancia durante el gobierno de Felipe González y su ministro de Economía y Hacienda. Miguel Boyer, siendo reguladas en la ley 46/1984. En ese tiempo había dos modalidades, la SIM, sociedad de inversión de capital fijo y la SIMCAV, de capital variable. Y eran realmente vehículos de inversión para grandes patrimonios. Será a finales de la década de los 90 y principios de 2000 cuando la constitución de sicavs crece a ritmos desorbitados, coincidiendo con la aparición de nuevos actores en el sector de la Banca Privada. Bancos nacionales y extranjeros y Cajas de Ahorro ven el filón en los grandes patrimonios. Se crean nuevas unidades de banca privada, en algunos casos poco cualificadas, que se lanzan a captar clientes para nuevas sicavs. Incluso conceden préstamos a potenciales clientes que tienen un patrimonio considerable pero que no llegan al mínimo exigido, préstamos que en muchos casos han sido imposibles de devolver y obligan a la liquidación o venta de la sociedad a unos nuevos inversores. Un banquero privado con 20M€ bajo gestión pero sin clientes de sicav estaba peor visto que otro con el mismo importe gestionado pero con tres sicavs en su cartera. Incluso hoy gusta mucho comparar a las Entidades por el número de estas sociedades gestionadas. También he visto, en 2005 como el Director Regional de Andalucía de uno de los principales bancos del país intentaba colocar una sicav de renta variable a un mecánico de coches sin cultura financiera pero agraciado con un premio de la ONCE de 5 M€.
Si a principios de la década pasada se pusieron de moda las sicavs de fondos, con la reforma que entró en vigor en enero de 2003 que permitía el traspaso entre fondos sin necesidad de tributar, esta modalidad deja de tener sentido. Resulta más barato hacer una cartera de fondos o encargar una gestión discrecional de fondos a cualquier entidad ya que los beneficios fiscales son los mismos y no conlleva tantas formalidades como la sicav.
Llegamos al momento actual en el que la sicav sólo tiene sentido para inversión directa en renta fija o en los mercados de valores, evitando con ella el pasar por Hacienda cada vez que cambiemos de posiciones. Diferimos el impuesto. Este aspecto es muy importante ya que los grandes patrimonios al tener sus fortunas bien diversificadas no es normal que se vean obligados a vender las acciones de estos vehículos de inversión. La situación crediticia restrictiva actual no durará eternamente.
Para terminar me permito añadir las conclusiones de un estudio que llevé a cabo entre 2003 y 2007. Analizando 10 sicavs de una de las mayores gestoras españolas, con un mismo perfil de riesgo, trimestre a trimestre, pude observar que las composiciones de las carteras eran iguales en un 95%. No nos llevemos a engaño, no nos hacen un traje a medida, hacen un mismo traje para determinados grupos de inversores. El éxito de la gestión de los grandes patrimonios estará ligado a lo involucrado que estén en las mismas. Yo, personalmente, elegiría una entidad de tamaño medio con un trato más directo y personalizado.
 

Ante las nuevas medidas que se plantean sobre la tributación de los grandes patrimonios ¿cómo afectará la nueva legislación a las sicavs?

La reforma fiscal que entró en vigor el último 24 de septiembre pienso que ha servido para acallar temporalmente las voces que clamaban un cambio de la favorable tributación de las mismas. Éstas continúan tributando al 1% en el impuesto de sociedades y las plusvalías por venta de acciones al 19 o 21%. Pero esta fiscalidad afecta a las plusvalías de todos los ciudadanos. El único cambio que se introduce es la tributación en caso de reducciones de capital con devolución de aportaciones, anteriormente sujeta sólo al impuesto sobre transmisiones patrimoniales y actos jurídicos documentados, con tipos impositivos entre el 0,5% y el 1%. Tras la reforma las plusvalías tributarán como tales, al tipo del 19 -para los primeros seis mil euros- o 21% -para el resto-. Según datos de la CNMV en 2010 han se han acogido a la reducción de capital treinta y tres sociedades. Y del resto, 3127, la gran mayoría no podía haberse acogido a ella o bien por estar en situación de pérdida, por ser su capital social el mínimo o cercano a éste o por encontrarse en periodo de liquidación.
Las sicavs con domicilio fiscal en vascongadas que serán gravadas al 28% en el impuesto de sociedades están cambiando su domicilio fiscal para que esta medida no les afecte.
 

¿Y cómo puede afectar esta regulación y el movimiento de los grandes patrimonios al conjunto de la economía española?

No deben producirse movimientos de ningún tipo en los grandes patrimonios mientras no se produzca una vuelta de tuerca en su fiscalidad. Está claro que estos patrimonios gozan de una mejor fiscalidad que los ciudadanos de a pie, que por cada movimiento con plusvalía que realizan en sus carteras, excepto en los traspasos de fondos, deben pasar por Hacienda.
En cuanto a la posibilidad de cambiar su domicilio a otros países con una fiscalidad más favorable, la cuestión ha quedado zanjada. Esté donde esté domiciliada, al ser sus accionistas residentes en España, tributarán conforme a lo establecido en nuestra legislación. Con esto queda claro que la corriente que pensaba que con el cambio de fiscalidad se produciría una huída de capitales a otros países ha dejado de tener consistencia. No podía ser de otra forma.

 

 

 
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